domingo, 2 de septiembre de 2012


LA DEMOCRACIA QUE NUNCA MUERE


“Luego Jesús llamó a la gente, y dijo:
—Escúchenme todos, y entiendan: Nada de lo que entra de afuera puede hacer impuro al hombre. Lo que sale del corazón del hombre es lo que lo hace impuro.”
San Marcos 7:14,15

 Llama Arquidiócesis a acatar fallo y seguir vida sin sobresaltos
Publicado: 31/08/2012 15:04
México, DF. Hugo Valdemar, director de comunicación de la Arquidiócesis de México, señaló que el fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se veía venir y llamó a acatar lo que han determinado los siete magistrados para “continuar la vida normal del país sin mayores sobresaltos”…”

“Continuar con la vida normal del país sin mayores sobresaltos, dijo el Padre Hugo Valdemar, pero, ¿Cómo continuar con la vida normal del país, si es precisamente eso lo que se pretende mejorar? Cada seis años se tiene la esperanza de alcanzar un mejor nivel de vida en esta nación, donde según cifras del (CONEVAL), el porcentaje de personas con carencia por acceso a la alimentación pasó de 21.7% a 24.9%, de entre los años 2008 y 2010, lo que significa que 28 millones de nuestros hermanos mexicanos no están comiendo bien, y si continuamos viviendo la “vida normal del país”, por lo menos esos 28 millones de compatriotas estarán en riesgo de morir de hambre en los próximos años. Es irónico que suceda esto en un país donde tenemos al hombre más rico del mundo.

Ahora el país se encuentra en una situación nunca antes vista. Ya que vuelve al poder un partido que parecía haber quedado eliminado hace 12 años, y no precisamente por tener un ejemplar estilo de gobierno, sino todo lo contrario. Al mismo tiempo surge un movimiento estudiantil que ha trascendido los límites de las universidades, convirtiéndose ya en un movimiento social, nacional y apartidista, que lucha por la democracia y por ser portavoz del pueblo. Así que la realidad de México en estos momentos, es totalmente distinta a cualquier otra etapa que se hubiera vivido en tiempos anteriores. Esta es nuestra realidad y es a partir de ella, que debemos comenzar. 

Vallamos entonces al evangelio de este domingo, San Marcos 7:1-8,14-15,21-23, en donde Jesús es criticado fuertemente por los fariseos y los maestros de la ley, personajes que jugaban un papel muy relevante en la vida religiosa y política de los tiempos de Jesús. El punto crítico es cuando aquellos hombres religiosos, se dan cuenta de que Jesús y sus seguidores no estaban cumpliendo con el lavado de las manos antes de comer. Ese lavado de manos no se trataba de un acto de higiene, sino de un ceremonial religioso. Por supuesto que Jesús siendo un maestro de la ley, tenía conocimiento de esa ceremonia, él era un conocedor de las tradiciones y de los escritos sagrados, así que ¿Cómo fue posible que olvidara una cosa tan “importante” para los fariseos?
Veamos, en los tiempos de Jesús existían dos formas de ver la ley de Dios, una era por medio de lo que nosotros conocemos como el Pentateuco, parte del Antiguo Testamento que usamos todas las Iglesias de la Religión cristiana. Y la otra era la tradición oral, que hasta el siglo III después de Cristo fue impreso, lo que se le conoce como el Mishná.
La tradición escrita (Biblia), proponía ciertas reglas y normas en relación con las cuestiones morales, pero estas no eran tan estrictas, más bien cada persona debía interpretar y aplicar la enseñanza para si mismo. Pero en los siglos V y IV antes de Cristo, surgió una clase de expertos legales a los que se les conoce como los escribas, que no se conformaban solo con grandes principios morales. Ellos querían ampliar, desmenuzar y concretar estos grandes principios en miles y miles de reglas y normas que gobernaran todas las posibles acciones y situaciones de la vida de las personas. Es aquí en donde Jesús y los fariseos no se entendían.

La esencia de esta diferencia entre Jesús y los fariseos aun está vigente el día de hoy en México. Para los fariseos era incomodo ver que alguien se atreviera a vivir sin estar sujeto a las tradiciones, reglas y leyes que ellos mismo había creado para mantener al pueblo bajo un cierto control. Los fariseos querían imponer a Jesús ese estilo de “vida normal” que se había impuesto siglos antes. Así que, era normal ver con frialdad la vida del ser humano, verlo como un objeto, como un trabajador, como el engrane de una maquina que aunque es importante para el funcionamiento de un sistema, no necesita de comodidades, tan solo un leve mantenimiento básico, y por su puesto barato, para que de esa forma pudiera continuar con su función, limitándose solamente a mantener el funcionamiento de la “vida normal”. La “vida normal de un país” y de su estrafalario cuerpo político.
Era normal también usar una falsa imagen de Dios para apoyar el funcionamiento de ese sistema, pues a través del miedo, del castigo, de las excomuniones, humillaciones públicas o como último recurso, el castigo eterno del infierno, de esa forma era más fácil controlar a las personas para mantenerlos como eternos colaboradores.

Jesús nos alerta de esta clase de “vida normal” pues en realidad limita en gran parte la libertad y la potencialidad de cada persona. Para Dios en realidad no era y no es lo más importante el cumplimiento de las reglas y leyes, sino el bienestar de cada persona. Y si las leyes limitan la maravillosa vida de un ser humano para convertirla en un número que se puede contabilizar, o en un porcentaje que se puede manipular, entonces algo anda mal. Un mal que continuara incrementando pobreza, destruyendo no solo la clase económicamente más limitada, sino que como un virus continuará su camino destructor hacia la clase media, media alta, etc. Triste resultado de vivir esa “vida normal”.

Un musulmán devoto debe orar cinco veces al día, para hacer su oración correctamente lleva una pequeña alfombra, la cuál, cuando se escucha el llamado a la oración extiende en el piso, se pone de rodillas, hace su oración y luego continúa con su camino. Hay una historia de un musulmán que iba  siguiendo a un hombre con un puñal para matarlo, entonces se oyó la llamada a la oración. El hombre se detuvo inmediatamente, desenrolló su alfombra, se arrodilló, hizo sus rezos tan deprisa como pudo, se levantó y continuó su persecución asesina. Llevar una “vida normal” aunque seas un devoto religioso, no hace ninguna diferencia ni en el mundo, ni en tu vida, si no existe antes una reflexión y un razonamientos sobre tus actos y el impacto que estos provocan. Por esa razón, Jesús nos muestra en el evangelio que lo externo no enriquece al hombre, ni lo hace santo, puro o mejor que los demás.

Si nos conformáramos con el estilo de vida que se nos sugieren, sin razonar, sin investigar, sin preguntar, cuestionar, o analizar nuestra propia vida, estamos en constante peligro. El ser interior es lo que provoca vida o muerte al hombre y a la mujer. Si nos enfocamos en nuestro ser, veremos con claridad lo injusto para transformarlo en justo, veremos el odio, para transformarlo en amor, veremos las mentiras y las transformaremos en verdad, veremos la pobreza de nuestros hermanos y con nuestra capacidad de ayuda podremos hacer algo para cambiar esa realidad. Jesús no quiere que nos conformemos a las leyes, no quiere que las obedezcamos solo porque se deben obedecer. Jesús quiere que trabajemos nuestro ser interior, para poder mirar a través de los ojos de la verdad, del amor, de la justicia, de la esperanza, del bienestar común. Está claro que no es por méritos, no es por acatar las reglas o leyes. Se trata de amar y cuidar al ser humano, eso es lo más valioso para Dios. Las reglas y las leyes estarán cumpliendo su verdadero propósito cuando nos ayudan a amar y a cuidarnos unos a otros.
Hermano y hermana, nunca olvides que lo más importante para Dios somos los seres humanos, no las reglas ni la religiosidad. Por eso es injusta la pobreza que existe en nuestra sociedad, pero aun es más injusta la pobreza que existe en el alma de cada hombre y mujer.
Hermana y hermano, no te conformes con vivir una “vida normal”, escucha al maestro Jesús, escucha a tu ser interno, transfórmalo aún mas, sigue  en la lucha por lo justo, sigue transformando tu manera de vivir y luchando por tu dignidad, transformando tu manera de pensar y luchando también por la verdad, que es la que seguirá transformando y liberando a la sociedad.

Es mentira que hay que vivir una “vida normal” lo diga quién lo diga. Dios quiere una transformación continúa, una evolución del ser, una transformación constante, al punto de llegar a amarnos unos a otros y hacernos uno solo. Si trabajamos juntos de esa forma estaremos construyendo la verdadera democracia, porque se nos ha dicho que la democracia es votar y dejarle el control a una sola persona, eso no es verdad, la verdadera democracia que nunca muere es la que se forma con la participación de todos los integrantes del pueblo, es el gobierno del pueblo para el servicio del pueblo.

Dios nos ama y no quiere ver a ninguno de sus hijos e hijas doblegados por ningún régimen autoritario.
Sigamos luchando por la verdad, escuchando las sabias palabras de Jesús. Depende de ti, depende de mí, depende de todos, porque brillamos y estamos dispuestos a seguir alzando nuestra luz, la luz de nuestra democracia, la democracia que nunca muere. Amen.


Pbro. Roberto Aguilar Cedeño.

2 de septiembre del 2012.

domingo, 26 de agosto de 2012


MÉXICO NECESITA DE TU DECISIÓN


“Al oír estas enseñanzas, muchos de los que seguían a Jesús dijeron:
—Esto que dice es muy difícil de aceptar; ¿quién puede hacerle caso? [...] Simón Pedro le contestó:
—Señor, ¿a quién podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna.  Nosotros ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios.”
 San Juan 6:60,68

“A veces es conveniente alejarse del torbellino de los acontecimientos para adquirir una perspectiva más amplia. Pudiéramos pensar que estos meses son una transición entre un gobierno y otro, pero si examinamos las cosas con más cuidado veremos que en realidad se trata de la misma época. Una larga época de 30 años en la que el país ha vivido una crisis profunda con varios momentos de agravamiento y un tono general de descomposición. Esta época de decadencia se ha caracterizado en el área económica por la desaceleración del proceso de crecimiento, altos índices de desempleo, reducción del poder adquisitivo de los trabajadores, emigración masiva de la mano de obra, etcétera…” El despertar. Por: José Agustín Ortiz Pinchetti: La Jornada, 26 de agosto 2012.

En este siglo XXI se han incrementando considerablemente los medios de comunicación, sobre todo el Internet. Las noticias viajan en cuestión de minutos, nos enteramos de los sucesos más relevantes en un instante, todo el mundo puede enterarse al mismo tiempo de lo que pasa en en el punto mas lejano del planeta, el Internet ha revolucionado la comunicación de nuestro tiempo. En cambio la televisión poco a poco va pasando a un lugar menos recurrente en cuestión de información, además de que la noticia en televisión puede ser fácilmente manipulada. Pero el Internet nos da la oportunidad de ver y escuchar diferentes puntos de vista entorno a una noticia, dejando al público en general hacer un juicio personal. De esa manera se puede tener una idea más clara de la realidad que sucede en el mundo y en nuestro país.
En estos últimos meses, las noticias nos han hablado de palabras como democracia, neo-liberalismo, dictadura, política, fraude, elecciones, atentado, crisis, solo por mencionar algunas. Y nos enfrentamos a que algunos medios de comunicación distorsionan y ocultan la información, obedeciendo a sus propios intereses. Sucede en España, en Chile, Estados Unidos, Europa, pero también aquí en nuestro país, México. Todas esas noticias que nos llegan constantemente, nos van creando inquietud por el futuro, por la estabilidad económica y social. La sociedad vive buscando un buen futuro, necesitamos bienestar para nosotros y para nuestros hijos, pero cada vez las instituciones y los gobiernos no nos proporcionan esa tranquilidad que México necesita. En lugar de sentirnos tranquilos en nuestra propia tierra, comenzamos a sentirnos como empujados hacia la orilla de un precipicio. Pero es aquí en donde surge nuestra capacidad de buscar, de estar atentos, de cuidarnos unos a otros, de procurar el bienestar y la prosperidad social.
El ser humano no está hecho para retroceder, para esconderse o para obedecer sin razonar, al contrario, porque decimos y creemos que somos hijos de Dios, debemos vivir con dignidad y grandeza, los hijos e hijas de Dios crean, defienden, luchan, prosperan, porque el hijo y la hija de Dios son los dueños  y señores de este planeta y de lo que en él existe, Dios nos ha dejado a cargo de la creación, para ser buenos mayordomos y no ser esclavos o siervos de nadie. 

En el evangelio de hoy, San Juan 6:60-69, Jesús se enfrenta al rechazo de un grupo de seguidores suyos, lo estaban rechazando porque no estaban dispuestos a aceptar la forma de vida que él les estaba enseñando. Ellos se habían acostumbrados a recibir de Jesús todo, sanidad, comida, palabras de paz y aliento, consejos, pero no estaban dispuestos a dar ni un pedazo del pan que Jesús les había regalado. Jesús nunca rechazó a nadie, así como Dios nunca rechaza a nadie, pero como aquellos que le dieron la espalda a Jesús, somos nosotros los que en ocasiones le decimos lo mismo a Dios con nuestras actitudes, no quiero nada contigo, no estoy dispuesto a decir la verdad a tus hijos, no estoy dispuesto a compartir prosperidad con tus hijos, no estoy dispuesto a repartir entre mis paisanos lo que a ellos les pertenece, porque todo lo quiero solo para mí y para los míos. Esa fue la actitud de aquel grupo de personas que le dieron la espalda a Jesús y a Dios.

Buscar todo aquello que necesitamos no es malo, al contrario, nos ayuda a tomar mejores decisiones, y Jesús, el buen maestro, nos lleva a la reflexión de una búsqueda más interna, la verdad que esta dentro de cada ser humano, en el ser interior. En la época de Jesús había una situación parecida a la que hoy estamos viviendo en nuestro México, opresión, esclavitud, fraude, agonía por los salarios bajos, injusticia de las autoridades, en fin, muy parecido a nuestra situación actual. Pero vemos al maestro mostrarnos un camino, sobre todo un camino que nos lleva a despertar nuestras conciencias, para calmar la guerra interna y traer la paz, nos enseña a que  tomemos un respiro, y que podamos encontrar la tranquilidad que nos lleva a la fe.
Jesús no podía solucionar todo lo que estaba pasando en aquella época, como tampoco Dios puede hacer algo instantáneo  por la situación actual si le damos la espalda como aquellos que lo hicieron con Jesús. Pero Jesús los llevaba a que observaran las situaciones y que vieran todo desde otro ángulo, para que con serenidad y calma se abrieran el paso a encontrar los cambios que necesitaba su sociedad. Mucha gente lo seguía, porque buscaban que él resolviera todo sus conflictos, buscaban repuestas, buscaban soluciones precisas y rápidas. La desesperación se reflejaba en cada rostro y si Jesús no cumplía con sus expectativas, entonces preferían darse la vuelta e irse.

No era que Jesús estuviera ajeno a lo que acontecía, él sabía perfectamente de toda la injusticia del gobierno, él sabía de la hipocresía inclusive de su misma religión judía, los sacerdotes que tenían la obligación de ver por el pueblo como hijos, eran los primeros que los sometían a las famosas “leyes”. Solo para seguir viviendo de sus ofrendas e impuestos, acrecentando su ego y su arrogancia. Ni el gobierno, ni la iglesia le daban al pueblo seguridad, solo era tiranía y mucha injusticia. Jesús sabía perfectamente todo esto y mucho más. Pero su mensaje no podía enfocarse en eso. Jesús llevaba a sus seguidores a que vieran el reino de Dios, partiendo de su ser interior, allí estaba el oasis que ellos necesitaban, ese lugar quería mostrarles Jesús, en donde lo exterior por muy crudo que fuera no podía afectar lo interno. De esa forma Jesús podía llevarlos a la libertad y la prosperidad.
Entonces vemos como la exposición del mensaje de Jesús causaba reacción. Y en esa ocasión  tubo que voltear hacia sus discípulos más cercanos y preguntarles a ellos, ¿También ustedes quieren irse? Y en la respuesta de Pedro se ven reflejados todos aquellos quienes optaron por la otra opción, Señor, ¿a quién podemos ir? Tus palabras son palabras de vida eterna.  Nosotros ya hemos creído, y sabemos que tú eres el Santo de Dios.” 
Jesús solo puede ofrecerte un camino, el camino de la libertad de tu ser, el de la esperanza de la vida eterna, solo puede darte la unión con Dios, su Padre,  y llevarte al éxtasis  de sentirte unido con todo el universo. Soló eso puede ofrecerte. Algunos le dijeron no lo entendemos y no lo aceptamos, y se retiraron. Pero otros estuvieron dispuestos a esforzarse por entender y aceptar.

Querido hermano y hermana, la situación actual es muy cruda para muchos de nosotros, es muy frágil, es muy injusta, es muy difícil. Pero Jesús nos vuelve a  decir de nuevo, solo puedo ofrecerte tu libertad. Y es allí en donde comienza todo. Haz estado por mucho tiempo buscando, ahora tienes dos caminos, bajar la cabeza y decirle a Jesús, esto no es lo que busco, o decirle “¿A quien iré? si solo tu tienes palabras de vida eterna”.
Cuando nos unimos con Cristo, él nos libera y podemos vencer cualquier obstáculo que sobrevenga en nuestra vida. Podemos pelear contra la tiranía, contra la injusticia, contra la mentira, contra la represión, contra el abuso que se hace a nuestros hermanos más vulnerables. Es importante y necesario seguir luchando por todo ello, y por esa razón te animo a continuar buscando la libertad de tu ser interior. Jesús nos ofrece una vida eterna donde el amor, la justicia, el respeto, la honestidad, sean una realidad en nuestras vidas. Somos libres para tomar cualquier decisión, cualquiera que fuere, Dios jamás te abandona, porque esta dentro de ti. No estas solo, Dios está siempre contigo y él te bendice constantemente. Continúa ayudándote a encontrar la verdad  y ayudando a otros para que también la encuentren.
Recuerda que esa verdad está dentro de ti, la que te provee de la paz y la armonía, cuando le dices a Dios, ¿A quien iré? Si solo  tu tienes palabras de vida eterna”. Amén.


Pbro. Roberto Aguilar-Cedeño.
robertoaguilar.75@gmail.com

26 de agosto del 2012.